miércoles, julio 12, 2006

Paraguas

Cuando el mundo se amplía se vuelve hostil. El Mundial nos mantuvo unidos bajo una especie de paraguas protector. Unos cuantos, la mayoría, todos nos dimos el permiso de disfrutarlo olvidándonos del mundo. El Mundial lo avalaba. Ahora ingresar a los blogs que el Mozilla nos guarda con tanto celo implica una navegación larga y prácticamente sin rumbo a territorios o que habíamos abandonado o desconocíamos. Por eso le diría a Lucy que por ahora sólo bloguee, que visite los sitios de siempre y no desespere. No escribe desde Italia-Alemania. La ciencia maldita está dedicada a la política, Tp abre el juego hacia otros lugares a partir del fútbol local. De repente se ve el cielo, al vecino, la mancha en la cara, las expensas impagas y todo, todo lo que dejamos de lado (de lado en nuestra cabeza, que es el único lugar que importa porque es el único lugar donde las cosas realmente se pueden dejar de lado). No se trata de duelo ni de llanto, incluso ni siquiera de vacío. Es el fin del amuchamiento, que no implica estar juntos, pero lo bien que hace.